Emile Parks cerró su carnicería antes de la hora habitual. Siempre era puntual como un reloj a la hora del cierre excepto cuando iba en busca de posibles clientas para su negocio alternativo y esta era una de esas ocasiones.
En estas ocasiones se pasaba por lugares frecuentados por adolescentes con la intención de oír alguna conversación que pudiera aprovechar en su beneficio: alguna chica que se sincerara con alguna amiga sobre una falta en su período, sobre que había vomitado o tenido nauseas esa mañana, etc.
También acudía a las inmediaciones de clínicas abortivas ofreciendo sus servicios mucho más baratos y discretos a alguna joven que entrase o saliese sola, servicios mucho más asequibles para una menor desesperada.
Naturalmente se presentaba como doctor, como cirujano feminista que lo hacía por convicción política y social y que el dinero que les cobraba era tan solo para cubrir gastos, gastos que asegurarían el perfecto estado de las instalaciones y por tanto el éxito en la operación.
No está teniendo mucho éxito, en esta ocasión, por lo que decide ir a dar una vuelta por barrios marginales como hacía siempre como plan B... Los sin techo no son tan fiables a la hora de poder pagar todo lo que merecen sus " buenas artes " pero en caso de joderse la cosa nadie los echaba de menos.
Aún recordaba a aquella pelirroja guapa a pesar de su decrepitud, hermosa a pesar de su extrema delgadez con su sucia piel blanca llena de pecas y pinchazos de agujas.
Le pagó por adelantado, como era menester, con una parte en metálico otra en joyas sin duda robadas y otra parte en drogas pero la cosa se torció: No pudo extraer al feto, ya de ocho semanas, como tampoco pudo detener la hemorragia y la joven indigente murió en la mesa de operaciones.
El " Dr. " Parks no se molestó en viajar varios kilómetros para deshacerse del cuerpo, como hubiese hecho con una cliente normal, dejándolo en una alejada cuneta de alguna carretera secundaria poco transitada.
No había que tomarse tantas molestias, correr el riesgo de que la policia le parase por alguna tontería y encontrasen el cadáver en el maletero, por alguien a quien nadie buscaría.
Así que con la ayuda de su mujer arrojó el cuerpo a una alcantarilla de un callejón cercano con la firme convicción de que las ratas darían buena cuenta de los restos.
Una vez en las inmediaciones del barrio marginal en cuestión, aparca su Ford Focus de color negro en un callejón poco iluminado, en una zona oscura donde no sea fácil identificar su matrícula en caso de tener que huir con rapidez.
Pasea por el gueto tarareando una vieja canción de Bobby Darin hasta que se hace noche cerrada, se acerca la hora de cenar por lo que no piensa buscar mucho, si no encuentra pronto una cliente se machará a casa y volverá otro día pues a veces las cosas más buscadas no se hallan y las que no aparecen sin más.
Para su sorpresa, algo totalmente inesperado surge de detrás de un contenedor de basura: una niña pecosa y pelirroja, harapienta y casi desnuda que le mira con grandes ojos de mirada inocente.
- " ¿ Te has perdido mocosa ? " - Le preguntó.
- " No, sé muy bien donde estoy, donde quiero estar. Te traigo un mensaje de tu mujer " -
- " ¿ De mi mujer, de que coño hablas sucia vagabunda ? ".
La respuesta de la niña no es otra que transformar su cara en ese instrumento de matar con aspecto de boca, salta con agilidad y velocidad inhumanas sobre el acojonado hombre y, tal como hizo no hace mucho con la mujer de éste, le arranca ambos pezones de sendos mordiscos, el grito que el señor Parks iba a soltar se pierde cuando un nuevo bocado le arranca la mandíbula y cae conmocionado al suelo, como un pesado fardo, aterrizando sobre su barriga-
La sangre que brota a chorros de su cara y su pecho forma una creciente alfombra roja que amenaza con cubrir todo el suelo del callejón.
La pequeña ha comido hace poco por lo que prefiere jugar con su presa y divertirse torturándola antes de matarla, justo como haría un gato con un roedor pues una niña de su edad también necesita divertirse.
Al perder la consciencia el carnicero la diversión no es la misma, no se divierte igual la pequeña sal no sentir su víctima como su lengua tentacular, de aproximadamente un metro de longitud, le despelleja la espalda, le arranca toda la piel de sus glúteos y finalmente le penetra por el ano.
Y sigue penetrando cada vez más adentro con sus fuertes ventosas pegándose a las paredes de sus intestinos y en unos minutos ocho metros de intestinos son absorbidos y engullidos. Intestinos a los que siguieron el estómago, páncreas, bazo, hígado, riñones... hasta absorber todos los órganos internos del " cirujano ".
Emile Parks ya está muerto por lo que no puede apreciar la justicia poética de lo que está sucediendo: Él vaciaba a adolescentes y ahora una púber le está vaciando a él, Él había hecho sangrar hasta morir a casi niñas y ahora una niña le ha hecho lo mismo a él.
Terminada la operación la cara de la niña vuelve a mutar recuperando su rostro angelical y su aspecto ingenuo mientras se encamina hacia la boca de la alcantarilla más cercana no sin antes dedicarle una última mirada a lo que queda del señor Parks:
- " Reunete con tu mujer en el infierno, hijo de puta ".
Fin del capítulo tres

No hay comentarios:
Publicar un comentario